lunes, octubre 31, 2005
El Aura, de Fabián Bielinsky
El sábado este que pasó, luego de conseguir que la abuela Dora nos cuidara a mi pequeña Guadalupe, invité a mi Dulcinea a compartir una cena para luego escaparnos al cine, cosa que no hacemos habitualmente pero que nos hemos propuesto remediarlo.
¿Que corno es lo que quisieron inventar...? por que les juro que a los cuarenta minutos estuve cabeceando a riesgo de quedar planchado en la butaca... y para peor... la miro a Graciela y sentí esa sensación de ... ¿por que no nos fuimos a una confitería a escuchar música y terminar la velada de otra manera que con semejante programa...
Una lástima...
Los saluda, El Ojo.
Conseguimos entradas para ir a ver El Aura función trasnoche (00:45hs) en el bendito y único cine de mi pueblo.
Realmente se me hizo insoportable, resumiría el evento con...
“Para ir a ver cine mudo, mejor una de Chaplin”...
¿Que corno es lo que quisieron inventar...? por que les juro que a los cuarenta minutos estuve cabeceando a riesgo de quedar planchado en la butaca... y para peor... la miro a Graciela y sentí esa sensación de ... ¿por que no nos fuimos a una confitería a escuchar música y terminar la velada de otra manera que con semejante programa...
Los largos silencios en esa zonas boscosas son insoportables... no la pude terminar de ver... que Dios me perdone por que quizás estoy cometiendo una injusticia... el echo es que nos levantamos a los cincuenta minutos de tortura... sin llegar a ver nunca el final... un final que jamás sabré cual ha sido. No creo que epílogo de este Darín epiléptico me hubiera animado al final con una historia tan poco interesante.
Una lástima...
Los saluda, El Ojo.
